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La música está cambiando otra vez

La música está cambiando otra vez Tomada de Engadget.com

Era 1993 y la atención del mundo estaba fija en Alemania. El instituto Fraunhofer ISS daría origen al formato mp3, el que pronto cambiaría para siempre la industria musical, que a fines de los 80's salía del vinilo y casette para llegar al formato CD.

Pronto, la música en formato mp3 cobraría gran popularidad, ya que el formato y la compresión, permitían guardar en tan sólo 50MB lo que un CD hacía en 700MB, algo que a su vez democratizaba el acceso a música fresca en todo el mundo, en los albores de la banda ancha (y sus mezquinas velocidades).

Recuerdo el tiempo en que, por ejemplo, descargar un álbum en mp3 tomaba más de una hora y, las largas sesiones de conexión terminaban con una exitosa descarga, que por la variación del flujo de datos terminaba con un fichero mp3 corrupto e irreproducible.

De la mano de Winamp, pronto los computadores alrededor del mundo se llenaron de nueva música de todo el orbe, generando una expectación única en la que los plugins de Winamp eran los reyes de la innovación, complementando diseño y color con la música de nuestro gusto. Aún así, el mp3 era considerado "de nicho", por las grandes productoras de música y casas discográficas, lo que acabó cuando Apple presentó en 2001 su primer iPod. En su presentación, Steve Jobs predijo la idea de la transformación de la industria musical, llevando a Apple a ponerse al día con la deuda de reproducción y sincronización de las colecciones en mp3 de sus clientes y usuarios.

El tiempo pasó y hoy estamos frente a nuevas transformaciones. Atrás quedó el casette y CD; el vinilo se reinventó en una apuesta por lo vanguardista-hipster y el mp3 sobrevive, amenazado por el siguiente paso: los servicios de streaming.

El factor streaming

Dentro de estos servicios, los más conocidos son Soundcloud, Deezer, Google Play Music, Apple Music y Spotify, siendo éste último el que más ha dado que hablar en el último tiempo debido a su continua transformación, lo que lleva a la empresa radicada en Estocolmo, Suecia a ser comparada al "Netflix de la música".

El modelo de Spotify, que nació en 2008, tuvo un crecimiento bastante explosivo, al punto de medir en Julio de este año, la escalofriante cifra de 180 millonesde usuarios activos, de los cuales 83 millones poseen suscripciones premium.

Y la sorpresa de la escalada del streaming no para. Este año, específicamente este mes, Spotify abrió una beta restringida a usuarios de USA, que permitirá que los artistas "suban" su música a la plataforma y disfruten de los beneficios de la retribución por cuotas de reproducción de manera libre y gratuita. Es decir, cada artista podrá subir sus producciones originales y recibir una recompensa en dinero, la que dependerá de la cantidad de reproducciones que la producción obtenga.

Una nueva oportunidad para el ministerio musical

Y es precisamente esta noticia la que a nosotros, difusores y entusiastas de la música cristiana nos interesa. Porque el desarrollo de esta beta, pronto dará paso a que los diferentes ministerios cristianos puedan tener presencia en Spotify para distribuir sus producciones, lo que aumenta exponencialmente la presencia del "nicho" en internet. Será posible, entonces, evangelizar en un link, o crear listas de reproducción con nuestros grupos favoritos, algo que muchos ministerios ya se han esforzado en hacer gracias a plataformas como CDBaby o RouteNote, que servían de intermediarios para que un músico independiente pudiera ser representado por una especie de "sello" en convenio con Spotify.

El cambio es entonces, sin precedentes, pues se trata de eliminar a los intermediarios y dar paso a una nueva forma de oír música. Desde el artista a la plataforma de reproducción en la nube.

No todo lo que brilla es oro

Hasta aquí, todo bien y viento en popa, salvo por un pequeño GRAN detalle. Y es que la mayoría de los ministerios que conocemos y apoyamos con difusión, compra y distribución de su material, son en realidad, "bandas tributo" o cantantes de "covers" de los principales ministerios de la industria musical cristiana extranjera, sobre todo de la norteamericana, lo que abre a la vez que nuevas oportunidades, nuevos riesgos y amenazas para quienes quieran "subir" a la plataforma música protegida por derechos de autor y que cuenta con el respaldo legal de la autoría de sus compositores, arreglistas y respectivos sellos discográficos. Atentos, entonces, ya que la apropiación indebida de material o interpretación sin pagar licencias o permisos, puede decantar en la suspensión de la cuenta de artista del infractor, así como demandas por infracción a los derechos de autor.

Peligro y oportunidad

El desafío de nuestros hermanos creadores de música es enorme. A la capacidad de adaptar e interpretar temas ajenos, se suma la necesidad de componer creaciones originales, que permitan dar un mensaje claro y con respeto a las leyes, a las que por supuesto, estamos sujetos.

Y es que, más allá de criticar las malas prácticas de nuestros ministerios, estamos llamados a aprovechar la nueva oportunidad. Mejorar nuestra ofrenda, para que sea asimilable a la de Abel y no la de Caín. Una "crisis" al estilo japonés, donde la palabra crisis, contiene en sus grafemas, a la vez, las palabras peligro y oportunidad.

¿Qué opinas de este nuevo cambio en la escena de la producción musical?

David Chacón

Parte del staff de Teadoramos.org, es miembro de la IEP en Osorno, Chile. Codifica, diseña y trabaja para distintos ministerios cristianos. Sitio Web: www.deatres.cl

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